Me he ido de safari al mundo de las golosinas y los kioscos y esto es lo que me he encontrado:
Hace unos años, creo que por la época de mi infancia adolescencia, apareció en el mercado de los kioscos, una sustancia verde, pegajosa, viscosilla.......vamos como un "moco". Se llamaba BLANDIBLU.
Con los años ha evolucionado, como los POKEMON, se ha personalizado y ha entrado a formar parte del mundo de los humanos: el POLITICO BLANDIBLU: que lo tires donde lo tires se queda pegado a la superficie. Pegajoso, verde y totalmente adaptable. Cambia de forma y posición en función del que lo lance.
El POLITICO CHICLE: que lo masticas, lo masticas hasta que pierde el sabor, pero puedes seguir estirándolo e incluso hacer pompas con él y explotarlo cuando te convenga y apetezca.
El POLITICO GOMINOLA: que te da un gusto inmediato, subiéndote la glucosa, pero te dura lo que se tarda en fundir el azúcar. Un suspiro. Además engorda y perjudica a la salud si lo consumes en exceso.
El POLITICO PICA PICA: que te pone efervescente y es como si entrases en otra dimensión, pero que dura tan poco tan poco, que te tienes que gastar la poca paga que te dan en casa para comprar más, porque crea dependencia.
El POLITICO REGALIZ: depende si es de palo o gominola, uno amarga y el otro endulza. A uno lo puedes masticar con ganas y al otro básicamente, es derretirlo poco a poco. Los hay rojos y negros, el color no importa porque el efecto es el mismo. Con ellos tienes la sensación de que siempre están ahí y no cambiarán nunca.
El POLITICO CHUPA CHUPS: A este le puedes chupar lo que quieras y hasta vas a sentir que te endulza la vida, alegrándote el día y pensando que es lo que necesitas pero al final desaparece y sólo te queda el palo.
Luego está toda la versión light, con sacarina o edulcorantes, esos de los que dicen que endulzan pero no engordan. O sea, que te vas a quedar igual, pero más "desavoria".
Así, que he decidido que la próxima vez voy a ir de safari al mundo de las emociones y del intelecto. Donde el sentido común, la lógica y el sentimiento se integran y se pueda encontrar al POLITICO EJEMPLAR: el que siente para unir, el que lucha para integrar, el que vive en la calle de la coherencia y la integridad. El que es finito y temporal, con el valor de lo colectivo y lo social como premisa. El héroe que no necesita comparsa ni gladiators que lo defiendan porque no es, son.
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viernes, 19 de octubre de 2012
viernes, 25 de marzo de 2011
El mundo laboral, ¿ejemplar?.
“Los mecanismos procedimentales e institucionales no bastan para equilibrar los intereses de cada uno es necesario cierto grado de virtud cívica y de espíritu público. Sin ellos, las democracias son difíciles de gobernar e incluso inestables”. (Javier Gomá.p.137)
Siete y media de la mañana a 110 Km por hora, por la autopista Oviedo-Gijón, un radar, yo, y otros diez coches más, a la velocidad de crucero permitida.
¡Fíjate que civismo me dije!, ¡cómo ha cambiado la cosas en los últimos tiempos, atrás quedaron esos aprendices a Fitipaldi!….pues en éstas iba yo cuando, ZAS!!. Dos obuses en forma de Clio y Audi TT despeinan a mi Jimmy (o sea, a mi coche).
Les sigo en la distancia…..en la muy distancia…y a la altura del puente de Aceralia, reducen, retoman la velocidad de crucero a 110 Km por hora….y, al poco de pasar el puente, ¡ahí van otra vez, cual ráfagas de la Capa de Superman!. Toma civismo!! Me dije.
Para rematar mi paseo autopístico (creo que me acabo de inventar esta palabra), el despistao o la depistá de turno de todas las mañanas, que pasa a 112 Km por hora y la flasean (o sea, le hace una foto el radar) . Como diría un cantante famoso INCREIBLE!!.
Yo a lo mío, porque entre otras cosas, mi coche no da más, y ya tiene una edad…,.
Arribamos a Gijón (mi Jimny y yo). Tardo más en cruzar la ciudad que en hacer Oviedo-Benavente (ya sé que esto es una exageración, pero es que me apetecía el símil, y de paso dar un saludo a la gente de Benavente. Y además, hoy tengo el día caprichoso….!qué le vamos a hacer!).
Aparco mi coche rápidamente. A las 8 de la mañana, sí hay sitio en el centro de la ciudad. Me dirijo a mi oficina.
Da gusto Gijón en primavera, la playa preciosa.
Abro la puerta de mi oficina, ficho en el reloj de marcaje. Me voy a mi habitáculo, enciendo el ordenador. Cojo mi botella de agua y echo una ojeadita al cantábrico, nos damos los buenos días (el Cantábrico y yo,…todo muy visual…).
La sensación: relajada y contenta, ambiente Zen a tope. De repente! una de mis ¿compañeras?, abre la puerta de la oficina coge su tarjeta de marcaje y piiii…, coge otra tarjeta de marcaje y piiiiiiiii… y coge una última tarjeta de marcaje y piiiiiiiii…
Registro tres sonidos piiiiiiii…, pero sólo veo una piiiiii…. Esta es la sintonía en Piii mayor para Ausentes….pura magia!!!.
Esto cuando lo cuentas te dicen:
“Es que es lo normal, y tú por qué no haces lo mismo, más tonta eres.”
“Pero y de qué te extrañas, y yo no lo hago porque no puedo.”
“Anda, ahora ésta con qué viene, pues claro eso lo hace todo el mundo.”
“Y mira a ver lo que cuentas…porque al final la mala vas a ser tú”.
“Pero a ver, y ¿a quién le importa esa oficina?, ¡qué más da!”
Pues vale! si es lo normal, si lo hace todo el mundo, !CARAJO!. Quitemos los relojes de marcaje, quitemos las faltas graves por estas cosas de los convenios…pero entonces, ¿qué doble moral tenemos?.
Bueno, como ya no me enfado desde hace unos años, yo a lo mío.
A eso de media mañana me voy a hacer unas gestiones a una Administración pública. Por el camino, tengo la mala suerte de que una gaviota decide que mi chaqueta está demasiado limpia y es demasiado triste, así que me la decora con un blanco en degradé y con efecto chorrera. Pues nada, qué le vamos a hacer, eso en una urbe al uso llena de contaminación seguro que no pasa, son las cosas de trabajar en una ciudad tan chula como Gijón. No se puede tener todo.
Total, me voy al baño del edificio público o Administración ( ¡a ver si todavía la voy a liar!), para el tema de la chaqueta. Allí me encuentro fumando a tres personas. Yo a lo mío, o lo que es lo mismo a enguarrar más la chaqueta, si cabe.

A medio camino, de vuelta a la oficina, me encuentro con el representante de una Asociación que colabora con mi empresa, y me pide le acompañe un momento a su despacho que me tiene que dar unos documentos. Mientras espero se enciende un puro. Se lo fuma cual bubucela arrítmica con arandelitas espirituales que se reparten por el despacho (o lo que es lo mismo, aunque suene menos poético, hace pompas con el humo que me explotan en la cara y encima hay que sonreir…).
Es evidente que tenemos unas leyes, unas normas, que en general respetamos.Pero también existe una tendencia al desacato, a la desobediencia, al “voy a hacerlo ya verás cómo no me pillan”, o “ahora que no miran me salto la norma”. Y en estos devaneos con lo correcto y lo incorrecto, nos jugamos nuestra virtud cívica y nuestro espíritu público se tambalea.
Pero claro, también oímos cosas como:
“Total, por qué voy a cumplir yo si los que lo tienen que hacer no lo hacen. Esos son los que tienen que dar ejemplo, los políticos”.
“Si esto es lo de siempre, siempre pillan a los pringaos, porque el que tiene dinero se salta las normas y ya se lo solucionarán sus abogados. O si no, paga y punto”.
“Qué más da un cigarrín, ¿Qué te vas a chivar tú?.
“etc, etc”.
Y probablemente tenga razón Javier Gomá cuando escribe: “Hubo un momento en que al parecer, escasearon las mores y se fundaron nuevos Estados basados en constituciones y leyes escritas. En cierto sentido, la Ley fue el ardid que encontró la historia para remediar la ausencia de héroes ejemplares y de costumbres civilizadoras”.(p.153)
Quizás seguimos necesitando Héroes ejemplares, personas en las que mirarnos y en las que reconocernos, que reflejen conductas y costumbres, coherencia. Quizás ahora al mirarnos en algunos que se quieren hacer pasar por héroes, no veamos ni el reflejo.
Y, nosotros, tan cotidianos y tan del día a día, engañamos al radar, fumamos en sitios públicos y fichamos un@s por otr@s. Es nuestra forma de rebelarnos o la forma que tienen algunas personas de hacerlo, y ante las que otras reaccionamos, aunque no se nos comprenda ni se nos apoye. De momento.
Quieren que veamos en la corrupción heroicidad, en la mentira orden, en la calumnia solidaridad y en la manipulación libertad de expresión.
O quizás es que los héroes ejemplares están más cerca de lo que pensamos, pero es tal nuestra ofuscación que no los distinguimos……..
jueves, 17 de marzo de 2011
La mejor fabada no es siempre la más ejemplar, ¿o sí?.
He leído recientemente un libro que me parece muy interesante lo leas por donde lo leas, sobre todo porque lleva a la reflexión, al análisis y a la autocrítica, y pienso que estas tres cuestiones, nos son muy útiles para evolucionar y quitarnos de encima esos momentos de prepotencias, autoritarismos, egos ficticios y chulerías injustificadas.
Dice Javier Gomá en su libro que
“El análisis del estado actual de la cultura muestra un general descontento o cansancio de la vida del hombre actual, libérrimo pero sin virtud y perezoso para recorrer el camino de la eticidad, así como una posición dramáticamente debilitada de la polis, que ha perdido la potestad (inseparable de toda república rectamente constituida y llamada a permanecer) de señalar el deber del ciudadano. Este descontento moral y cultural resume las dificultades del experimento democrático y su problemática sostenibilidad en las presentes condiciones, y patentiza la necesidad de recuperación por parte de la polis, de su función educativa y, por parte del ciudadano, de un programa de aprendizaje moral y sentimental de la libertad”.(p.74, Gomá,2009).
Pero a la vez estamos cansad@s, decepcionado@s y saturad@s de cosas cotidianas que forman parte de nuestra vida social y laboral, a nivel local, regional o nacional. Pero sobre todo de aquello que conforma nuestro entorno más inmediato. Un ejemplo:
En una pequeña localidad, se convocan un concurso de cocina a la mejor fabada.
La convocatoria es pública, con servicio de notaría para dar fe de la legalidad, la coherencia y la ética del concurso.
Las bases estrictas en cuanto a:
- Límite de edad: mayores de 18 años y menores de 55 años.
- Ingredientes obligatorios del plato: todos de la tierra y nada precocinado.
- Hora de presentación: las 12 del mediodía del día del concurso.
El jurado está compuesto por representantes sociales, políticos y culturales de la localidad.
Llega el día del concurso. Se presentan 50 vecin@s.
Los miembros del jurado degustan los platos y deliberan durante una hora, entre sonrisas, risas, tertulias y buen ambiente. Toman una decisión –siempre bajo la atenta mirada del notario- y dan por finalizado el concurso
Los tres premios se reparten entre:
1. Secundino Fernández 25 años: primer premio. (un viaje a Canarias)
2. Saturnina González 57años: segundo premio. (una motocicleta)
3. Olegario Menéndez 45 años: tercer premio. (una vaca)
Curiosamente, entre el vecindario que asiste al concurso, se oye un murmullo de frases como estas:
“Ya tamos otro año más con tongo, ¿no les dará vergüenza?”.
“!Qué vergüenza!, vaya a quién dan los premios”.
“Bueno ya sabes cómo ye esto, tan tos compraos”.
“Total qué se pue esperar, esto ye lo de siempre. Otru año no vengo”
“Aquí decide siempre el mismo, esto ya se sabía, ¡vaya paripé!”
“Bueno ya sabes esto lo amaguestan entre todos”.
Conclusiones y datos ad hoc de los ganadores del concurso de cocina:
Secundino Fernández de 25 años es el marido de la hija del alcalde y ya tienen resueltas las vacaciones. La fabada se la había hecho la mujer del alcalde, su suegra,-que la llevó a eso de las 13 horas- porque el chaval, que es mecánico de coches, de normal, no cocina.
Saturnina González, que sí cocina, pero tampoco “nada del otro mundo”, se pasa de la edad, por lo que no cumpliría con las bases del concurso. Pero resulta que es la presidenta de la Asociación de mujeres locales y además necesita la motocicleta para repartir los huevos de las gallinas, porque el ponedero le coge un poco lejos del pueblo.
Y, finalmente, a Olegario Menéndez le “pillaron” comprando fabada litoral el día anterior en el súper. Pero como es ganadero, ya había hablado con el notario para que este hablara con el alcalde, porque hacía poco se le había muerto una vaca y, se iba a ahorrar un buen dinero si le tocaba la del concurso. Olegario le regala todos los años unos cuantos kilos de carne al notario.
Por finalizar, y por cerrar el círculo que comenzó con la cita de Javier Gomá, en esta “polis” se advierte el descontento y el cansancio por un hecho repetido a lo largo de los años, por parte de aquellos que debieran ser ejemplarizantes con su ética.
La ética es educativa y moralizante, cuando es íntegra y coherente -por parte de los representantes de la sociedad, de la empresa, de la política, de la educación, etc-, y transmite los valores para ejercer una ciudadanía activa y en libertad. Si no, estamos hablando de otra cosa, que yo ahora mismo no le voy a poner nombre, lo dejo a la libre disposición del lector/a.
Este ejemplo, simple y sin grandes pretensiones, seguro que nos lleva a otros que forman parte de nuestro día a día ¿o no?. ¿En qué estas pensando?
Dice Javier Gomá en su libro que
“El análisis del estado actual de la cultura muestra un general descontento o cansancio de la vida del hombre actual, libérrimo pero sin virtud y perezoso para recorrer el camino de la eticidad, así como una posición dramáticamente debilitada de la polis, que ha perdido la potestad (inseparable de toda república rectamente constituida y llamada a permanecer) de señalar el deber del ciudadano. Este descontento moral y cultural resume las dificultades del experimento democrático y su problemática sostenibilidad en las presentes condiciones, y patentiza la necesidad de recuperación por parte de la polis, de su función educativa y, por parte del ciudadano, de un programa de aprendizaje moral y sentimental de la libertad”.(p.74, Gomá,2009).
Podemos votar, podemos asociarnos, podemos estudiar, podemos formarnos, podemos ir de vacaciones, comprarnos cosas…..etc,etc…
Pero a la vez estamos cansad@s, decepcionado@s y saturad@s de cosas cotidianas que forman parte de nuestra vida social y laboral, a nivel local, regional o nacional. Pero sobre todo de aquello que conforma nuestro entorno más inmediato. Un ejemplo:
En una pequeña localidad, se convocan un concurso de cocina a la mejor fabada.
La convocatoria es pública, con servicio de notaría para dar fe de la legalidad, la coherencia y la ética del concurso.
Las bases estrictas en cuanto a:
- Límite de edad: mayores de 18 años y menores de 55 años.
- Ingredientes obligatorios del plato: todos de la tierra y nada precocinado.
- Hora de presentación: las 12 del mediodía del día del concurso.
El jurado está compuesto por representantes sociales, políticos y culturales de la localidad.
Llega el día del concurso. Se presentan 50 vecin@s.
Los miembros del jurado degustan los platos y deliberan durante una hora, entre sonrisas, risas, tertulias y buen ambiente. Toman una decisión –siempre bajo la atenta mirada del notario- y dan por finalizado el concurso
Los tres premios se reparten entre:
1. Secundino Fernández 25 años: primer premio. (un viaje a Canarias)
2. Saturnina González 57años: segundo premio. (una motocicleta)
3. Olegario Menéndez 45 años: tercer premio. (una vaca)
Curiosamente, entre el vecindario que asiste al concurso, se oye un murmullo de frases como estas:
“Ya tamos otro año más con tongo, ¿no les dará vergüenza?”.
“!Qué vergüenza!, vaya a quién dan los premios”.
“Bueno ya sabes cómo ye esto, tan tos compraos”.
“Total qué se pue esperar, esto ye lo de siempre. Otru año no vengo”
“Aquí decide siempre el mismo, esto ya se sabía, ¡vaya paripé!”
“Bueno ya sabes esto lo amaguestan entre todos”.
Conclusiones y datos ad hoc de los ganadores del concurso de cocina:
Secundino Fernández de 25 años es el marido de la hija del alcalde y ya tienen resueltas las vacaciones. La fabada se la había hecho la mujer del alcalde, su suegra,-que la llevó a eso de las 13 horas- porque el chaval, que es mecánico de coches, de normal, no cocina.
Saturnina González, que sí cocina, pero tampoco “nada del otro mundo”, se pasa de la edad, por lo que no cumpliría con las bases del concurso. Pero resulta que es la presidenta de la Asociación de mujeres locales y además necesita la motocicleta para repartir los huevos de las gallinas, porque el ponedero le coge un poco lejos del pueblo.
Y, finalmente, a Olegario Menéndez le “pillaron” comprando fabada litoral el día anterior en el súper. Pero como es ganadero, ya había hablado con el notario para que este hablara con el alcalde, porque hacía poco se le había muerto una vaca y, se iba a ahorrar un buen dinero si le tocaba la del concurso. Olegario le regala todos los años unos cuantos kilos de carne al notario.
Por finalizar, y por cerrar el círculo que comenzó con la cita de Javier Gomá, en esta “polis” se advierte el descontento y el cansancio por un hecho repetido a lo largo de los años, por parte de aquellos que debieran ser ejemplarizantes con su ética.
La ética es educativa y moralizante, cuando es íntegra y coherente -por parte de los representantes de la sociedad, de la empresa, de la política, de la educación, etc-, y transmite los valores para ejercer una ciudadanía activa y en libertad. Si no, estamos hablando de otra cosa, que yo ahora mismo no le voy a poner nombre, lo dejo a la libre disposición del lector/a.
Este ejemplo, simple y sin grandes pretensiones, seguro que nos lleva a otros que forman parte de nuestro día a día ¿o no?. ¿En qué estas pensando?
Un saludo y gracias por dedicarme parte de tu valioso tiempo.
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